Los sentimientos van siempre por delante de las palabras. Se nos meten dentro, se quedan ahí agazapados, esperando, observándolo todo. A veces escuecen; otras, te salvan la vida. Y cuando ya no caben en el pecho, terminan buscando la manera de salir porque no aguantan más en silencio.
En Poemas desde el Corazón de Clarise, Gabriel Mato Becera convierte todo ese barullo interno en versos que te llegan directo. Estas páginas no están escritas para explicar la vida con teoría, sino para sentirla a fondo. Aquí se cruzan el amor y la pérdida, los recuerdos, las ganas de empezar de cero, la familia, el perdón, la naturaleza y esas conexiones que todos buscamos a tientas para saber quiénes demonios somos y hacia dónde vamos.
Gabriel escribe sin rodeos, muy de tú a tú. Tiene ojo para cazar lo que casi siempre se nos pasa por alto: una sonrisa, un abrazo a tiempo, el rastro de la lluvia en el cristal, cómo cambia el paisaje con los meses, un adiós, la memoria de alguien a quien echas de menos o el empujón para volver a empezar. De esos detalles cotidianos saca emociones verdaderas.
Hay una idea que atraviesa todo el libro y vuelve una y otra vez: la de seguir tirando hacia adelante. Caminar aunque tengas el miedo metido en el cuerpo. Caminar después de un golpe. Caminar cuando la mochila del pasado pesa demasiado. Caminar para perdonar o para reencontrarte contigo mismo.
Porque en estos versos hay marcas y cicatrices. Hay dudas, morriña y momentos en los que el cuerpo te pide a gritos un refugio. Pero incluso ahí, cuando parece que todo está oscuro, siempre queda un resquicio de luz. Una pequeña esperanza que no se apaga, una ventana que se abre después del chaparrón, un camino que no se termina en la orilla.
Por eso mismo, este no es un libro para leérselo del tirón ni con prisa. Se puede hojear al azar. Vale para acompañar una tarde tranquila, para hacer más llevadera una noche tonta o para agarrarte a él esos días en los que necesitas ponerle nombre a algo que sientes por dentro pero no te sale explicar.
Habrá poemas que leas sin más. Otros te obligarán a parar en seco. Y habrá alguno que parezca escrito a propósito para ti, esperándote.
Porque aunque estas páginas hayan salido del corazón de Gabriel, en el momento en que las tienes en la mano dejan de ser solo suyas. Cada cual va a encontrar aquí algo propio: un recuerdo guardado, un vacío, un proyecto, un amor o un pedazo de sí mismo. Ese es el verdadero duende de la poesía.
En uno de los versos, Gabriel dice que la poesía es «tinta que corre por la pluma» para salir de la niebla. Puede que este libro sea justo eso: una manera de cruzar la niebla. De sentir, de recordar, de curar heridas y, sobre todo, de seguir caminando.
Ahora te toca a ti abrir estas páginas y dejar que hable el corazón.
Christine Tales
